6. Tomar por gilipollas al destinatario: «Te propongo un intercambio. Un enlace en el artículo XXX (generalmente un artículo bien posicionado) a cambio de una publicación en nuestro perfil de XXXX con cuchucientosmil seguidores (elige la red social que quieras, del cual se calla que no tiene interacciones o que está dirigido a un público que ni habla tu idioma).
O los que más risa dan: «Tienes que rebajarme el precio porque voy a mandarte 3 ó 4 artículos mensuales» (esto sin haber mandado ninguno todavía, claro),
7. Decirle al destinatario qué, cómo y cuándo tiene que hacer: «Me gustaría publicar en tu web. Te pagaría XX a través de mi plataforma preferida pasados los días que a mi me dé la gana. Eso sí, la publicación tiene que ser el mismo día en que te la mando y además tienes que emitirme una factura así y asá y enviármela asá y acullá. Si te interesa contacta conmigo y te diré qué día te mandaré el contenido».
8. Pedir información desmesurada para la inversión que va a hacer: «Necesito que me mandes las estadísticas de vistitas de los últimos 6 meses, desglosadas por países y también por dispositivos. Además, los enlaces de los 3 últimos artículos publicados por invitados, un listado de los dominios que apuntan a tu web y… » Oye, perdona, que te he dicho 50€, no 500 🙄
Y más, pero para hacernos una idea de lo que se lee por ahí… Y conste que más o menos son cosas que me han pasado 🤣
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